Psicoterapia Individual 

 

La psicoterapia consiste en un rango de tratamientos que ayudan a aliviar y/o mitigar el malestar psicológico. El proceso de psicoterapia consiste en establecer conversaciones y, en ocasiones, de realizar algunos ejercicios con tu terapeuta para ayudarte a hacer sentido de algo que ocurre u ocurrió; notar y ubicar qué pensamientos, sentimientos, conductas, sensaciones, recuerdos o experiencias están siendo problemáticas y qué funciones estaban cumpliendo para ti así como el costo que implica luchar y lidiar con éstos. Desde este nuevo entendimiento, buscaremos nuevas estrategias, perspectivas o modo de relacionarnos con aquello que nos ocurre.  

A diferencia del Psicoanálisis, la psicoterapia es una modalidad más breve y acotada (y a su vez menos amplia y profunda) de abordar el sufrimiento humano. Suele transcurrir en pocas sesiones a la semana (1 o 2 sesiones de 45-50min), con objetivos delimitados. 

Teniendo los objetivos establecidos como el norte de la brújula, en la psicoterapia psicodinámica, el paciente es libre de elegir el tema a trabajar en la sesión, esté o no relacionado con el motivo de consulta inicial y el psicoterapeuta buscará a su vez relacionar el motivo de consulta con aspectos relevantes a la historia de desarrollo, aspectos de personalidad, patrones y modalidades de relación con otros (incluyendo quizás al terapeuta) y consigo mismo. Es por esto que es una modalidad de psicoterapia de mediano plazo, aproximadamente de 1 a 2 años. 

El psicoterapeuta psicodinámico es cercano y empático en la relación con su consultante, e intenta mantenerse neutral y reservando sus reacciones y sentimientos para ocasiones muy particulares o para sí mismo. A diferencia del psicoanálisis, en un proceso psicoterapéutico, el terapeuta puede mostrarse más flexible y adaptar estrategias (como conversar, escribir o realizar algunos ejercicios) según el contenido de la sesión. 

 

Psicoterapia a distancia

La teleterapia o psicoterapia a distancia es una modalidad de psicoterapia que tiene lugar a través de llamadas telefónicas o videoconferencias en línea. Puede llevarse a cabo mediante plataformas como zoom o doxy. Durante las sesiones de terapia, el (los) consultante(s) y el terapeuta pueden verse (si así lo desean), escucharse e interactuar entre sí en tiempo real, utilizando  su celular, tableta o computadora.

Existen ciertas controversias sobre si la terapia remota es de calidad inferior a la terapia tradicional y, aunque es cierto que las pautas de interacción tienen características distintas (no se obtiene toda la información del lenguaje corporal, no hay una interacción física con el terapeuta o hay ligeras diferencias en el curso del lenguaje), la psicoterapia virtual utiliza y adapta las mismas estrategias que se utilizarían cara a cara en el consultorio. 

Más de 40 estudios académicos publicados han corroborado que se obtienen resultados similares a los observados en la psicoterapia cara a cara, con la flexibilidad y las ventajas de ofrecer un mayor acceso a la terapia para personas con discapacidades físicas, médicas y/o de movilidad, accesibilidad a pesar de la distancia geográfica o acceso a la terapia en idiomas nativos. 

La teleterapia se ha utilizado con éxito desde fines de la década de los 90’s en cientos de miles de sesiones de terapia a nivel global. Las limitantes que trajo consigo la pandemia por SARS-COV-2 ha popularizado este tipo de terapia, aumentando la apertura de profesionales y pacientes y mostrando excelentes resultados.

 

Terapia de parejas

En la terapia de pareja, ambos miembros de la pareja, junto con el terapeuta, trabajan para entender y reparar el dolor y la desconexión que surge entre los consultantes.

 

Este formato de terapia incorpora estrategias de terapia de pareja basada en las relaciones objetales, terapia focalizada en las emociones y terapia conductual integral de pareja, con el objetivo de ayudarles a notar, profundizar y reestructurar aquellas diferencias, respuestas emocionales, vulnerabilidades e influencia de circunstancias externas que los guían hacia la polarización, patrones negativos de interacción y desconexión. 

Las problemáticas que suelen traer a las parejas a consulta son: distanciamientos o diferencias entorno a procesos, cambios  o desafíos de vida, influencia de familiares o circunstancias externas que alteran la dinámica de la pareja, diferencias o dificultades sexuales e infidelidad (entre otros motivos). El objetivo es ayudarles a identificar los valores en los que se basa su relación, fomentar la aceptación y la reconexión emocional, favorecer mejores estrategias de afrontamiento y resolución de conflictos y trabajar en dirigirse a sus propios valores en común. 

La terapia de pareja cursa en 3 fases: evaluación, tratamiento y consolidación, y suele llevarse a cabo en sesiones de 90min con una frecuencia de 1 sesión por semana durante aproximadamente 20 a 40 sesiones, según el caso. 

La finalidad es la de desarrollar una mejor aceptación y tolerancia que les permita interactuar de forma más segura segura, emocionalmente más conectada y que a su vez,  les permita encontrar formas más efectivas de afrontar y resolver los conflictos que se presentan de forma natural en cualquier pareja. 

 

Psicoanálisis

El psicoanálisis es un método de investigación que tiene como consecuencia aliviar el sufrimiento humano. En esta técnica, un analista junto con un analizante, buscan conocer a profundidad, bajo el marco teórico de las teorías psicoanalíticas, varias dimensiones de la persona que consulta, como por ejemplo: 

  • Los procesos de pensamiento y sus manifestaciones en la conducta,

  • Sus deseos y necesidades; sus valores e ideales y cómo éstos se gestionan con el mundo externo

  • ¿Cuáles son las funciones y ganancias que pueden tener los síntomas y los conflictos?

  • ¿En qué ocupa y cómo distribuye su energía?

  • Sus reacciones, resistencias y formas habituales de defenderse frente a lo que le ocurre (externa o internamente) - y cómo ésto se traduce en su forma habitual de responder frente al mundo

  • Sus estrategias y modos de relación con otras personas (incluyendo al analista)

  • Sus emociones 

  • La influencia del desarrollo y la historia de quien consulta en su actuar cotidiano

  • Las áreas de su vida que están libres de conflicto y las herramientas y potencialidades con las que cuenta

  • La relación y la dinámica que existe entre todos estos factores entre sí.

Para poder llevar a cabo un proceso psicoanalítico en forma, el analista y el consultante se ven de forma regular, en las horas pactadas, por 45-50 min, entre 3 y 5 veces por semana. Esto promueve que se aborden todos los temas necesarios, el contexto de la problemática, encontrar los hilos conductores entre sesión y sesión y establecer mayor confianza con el terapeuta, no sólo para poder relatar aquello que le acontece sino también para poder mostrar las emociones y reacciones de la forma en la que el consultante normalmente lo haría. 

 

En estas sesiones:

Asesoramiento
El analista

Escucha abiertamente y sin juicios, con una atención flotante y construye junto con el paciente una interpretación que explique, organice y simbolice estos contenidos para crear una experiencia emocional nueva o simplemente una postura o perspectiva distinta.

 

El analista tiene un compromiso  y se conduce con ética, neutralidad y  confidencialidad.

Asesoramiento
El paciente

Es invitado a decir todo aquello que necesite o se le venga a la mente, asociando ideas libremente, e intentando liberarlas de (o simplemente notando)  restricciones

 

El paciente se sentirá inmerso en su mundo interior, revivivirá recuerdos, revisitará experiencias importantes, hablará de sus sueños y fantasías, todo lo cual es parte del viaje analítico que arrojará nueva luz sobre la vida, la historia y el funcionamiento de su mente. 

Todos los acuerdos sobre el encuadre, como la tarifa por sesión y la política de cancelación de sesiones son vinculantes tanto para el consultante como para el analista y deben renegociarse si se requiere un cambio. 

 

El psicoanálisis por lo general es un tratamiento de largo plazo, y su duración es difícil de predecir; se puede esperar un promedio de 3 a 5 años en completarse. En sí, la meta es que el análisis sea interminable y que el consultante continúe notando y analizando todas las dimensiones de aquello que le acontece para tener una mayor flexibilidad y perspectiva frente a las demandas de la vida, no obstante, el emprender esta labor en compañía de un psicoanalista es decisión de ambas partes. Tanto el paciente como el analista son libres en cualquier momento de decidir interrumpir o finalizar el proceso. 

 

El psicoanálisis se ha ejercido desde su formulación inicial por Sigmund Freud entre 1885 y 1939 y sigue siendo ampliada por un extenso cuerpo de autores alrededor del mundo a la fecha, contribuyendo no sólo a la práctica clínica en el consultorio sino a fenómenos sociales y culturales.

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